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Cuida cómo oyes

Para que el Reino de los cielos funcione con todo su poder, Dios nos pide que actuemos en fe. Todos tenemos una medida para creer y debemos utilizarla para cada evento en la vida. Cuando los discípulos intentaron echar fuera un demonio y no lo lograron, le preguntaron a Jesús qué había sucedido. Entonces, Él les explicó que les faltaba fe y les puso el ejemplo del grano de mostaza. Pero no porque debían tener una fe tan pequeña como esa semilla, sino una fe tan poderosa como la que se notaba en la mostaza, que siendo pequeña, llegaba a ser grande y dar fruto. Jesús también les explicó que la fe se demuestra por el hablar, por eso enfatizó que si creían, podrían decir a un monte que se moviera de lugar1.

En otra parábola, Jesús comparó el Reino con el grano de mostaza, porque siendo pequeña, se convertía en algo grande donde incluso las aves podían hacer sus nidos2. En otras palabra, dijo que con fe, no debemos concentrarnos en lo que somos, sino en lo que estamos llamados a ser. Tal vez ahora te ves pequeño como una semilla, pero serás como inmenso árbol que dará cobijo a otros, en el nombre del Señor. ¡Cree que estás llamado a la grandeza dentro del Reino de Dios! Algunos quieren ser cabeza de algo pequeño, cuando pueden formar parte del inmenso plan de salvación.

La semilla de mostaza incluso cree que cambiará de especie, ya no será hortaliza sino árbol. Si tienes fe puedes ser transformado para bien. No te veas como otros te ven o como lo que eres ahora, mírate con los ojos de la fe, como la persona exitosa y feliz que ya eres en el nombre del Señor. Si crees como cree la mostaza, todo te será posible: sanidad, prosperidad, salvación. Muchos se limitan porque se piensan indignos de recibir bendición, pero el Reino de Dios opera por fe, no por obras. No veas qué precio debes pagar, porque Jesús ya pagó el precio y eres más que vencedor en todo sentido. ¡Solo cree y ora!

La mujer que padeció de flujo de sangre durante doce años adquirió tanta fe al escuchar que Jesús estaba cerca que dijo: “Si tocare tan solamente Su manto, seré salva”. La fe viene por el oír y actúa por el hablar. Cuando somos hombres y mujeres de fe, cuidamos lo que escuchamos y lo que hablamos. En la Biblia vemos que Pablo predicaba Palabra de fe, porque era la que ayudaría a los nuevos cristianos a vencer las dificultades y la persecución. La Palabra dice que el justo por su fe vivirá, es decir que la fe sirve para vivir, para salir adelante día a día. Así que debemos alimentarnos con esa Palabra de fe que nos hace vivir y crecer para avanzar. Escucha Palabra en todo momento, lo que viene de Dios te sustentará para creer y realizar grandes obras. El proceso de fe es escuchar, orar y hablar lo que creemos3.

Cierta vez, Jesús se acercó a una higuera porque la vio frondosa, con muchas hojas, como presumiendo que tenía frutos, pero no los tenía4. A veces sucede así con algunos cristianos que solo tienen hojas sin fruto. Así que debemos tener cuidado de no ser como higueras sin higos, sino que dar testimonio con palabras y obras sobre la fe que adquirimos por el escuchar.

Jesús lo dijo muy claro, lo que digamos será hecho. Así que si crees, debes proclamar lo que sucederá por fe5. Cada vez que hablamos sobre el futuro como si ya fuera hecho, demostramos nuestra fe en Dios. Ten cuidado cómo oyes y a quién oyes, porque de eso depende si se te añade o se te quita6. Cuando tienes fe todo se suma, pero cuando no la tienes, incluso lo que crees tener, puede irse de tus manos. Escucha solo lo bueno, no prestes atención a lo negativo que roba tu fe. El futuro está lleno de bendiciones para quienes escuchan con fe. Claro que tendrás desafíos porque de esa forma puedes demostrar que crees en lo bueno que sucederá. Si tienes dudas, provocarás que la bendición desaparezca. Por eso, el Señor nos aconseja que escuchemos con fe. 

La frase del Padre Nuestro: “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”7 ha sido un pilar de mi fe para pedirle al Padre Celestial todo la bendición que creo que recibiré. La clave está en leer bien porque no dice que nos dé el pan cada día, sino que nos dé, en este día, el pan que nos sustentará durante otras jornadas. Al pedirle de esta forma, demostramos nuestra fe en que puede proveernos abundantemente lo que sabemos que recibiremos en el futuro. ¡La bendición de cada día la puedes tener hoy!

¿Ves cómo necesitas fe para cuidar lo que escuchas? Si aprendemos a entender la Palabra de Dios como promesa de bendición, seguramente la recibiremos, pero si no le pedimos discernimiento, incluso lo que creemos que es nuestros, nos será quitado. Dios sabe lo que piensas y lo que deseas, pero te lo daré solo si le escuchas con fe y lo pides. ¡Dale gracias por esta revelación tan bella!

Para aprender a escuchar correctamente dile: “Señor Jesús, limpia mis oídos y mi boca para escuchar y hablar solo palabras de fe que me permitan obtener las bendiciones que tienes reservadas para mi”.

 

Versículos de referencia


1 Mateo 17:19-20 dice: Viniendo entonces los discípulos a Jesús, aparte, dijeron:¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible.

2 Mateo 13:31-32 explica: Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.

3 Salmos 116:10-14 comparte: Creí; por tanto hablé, estando afligido en gran manera. Y dije en mi apresuramiento: Todo hombre es mentiroso. ¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo? Tomaré la copa de la salvación, e invocaré el nombre de Jehová. Ahora pagaré mis votos a Jehová delante de todo su pueblo. Por lo tanto debo de hablar de lo que creo.

4 Marcos 11:12-14 comparte: Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos.

5 Marcos 11:20-24 relata: Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado. Respondiendo Jesús, les dijo: Tened fe en Dios. Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Por tanto, os digo que todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá.

6 Lucas 8:18 advierte: Mirad, pues, cómo oís; porque a todo el que tiene, se le dará; y a todo el que no tiene, aun lo que piensa tener se le quitará.

7 Mateo 6:11 dice: El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.