Mi servicio a Dios

Todos tenemos necesidades y una sola persona a cargo de una iglesia no puede atender a todos, necesitamos a más personas que lo hagan juntamente con los líderes o pastores. Aquí es donde hay mucho espacio para tu servicio.

Esto de servir es obligatorio o es voluntario?  ¿Debo de hacerlo porque es un requisito de la iglesia? ¿Porque toda la familia lo hace y a mi no me queda otra cosa que también   hacerlo?  ¿Cómo puedo servirle correctamente?   Estas han sido posiblemente algunas de las preguntas que te has hecho a ti misma.  A mi en lo personal no me dio tiempo de hacerlas, porque cuando le abrí mi corazón al Señor y le dije que si, desde ese momento por agradecimiento a El quise servirle y le serví.     Por mucho tiempo serví en la iglesia con los servidores del  grupo de jóvenes; atendí las refacciones de los grupos en casa; acompañe a  mi esposo, en ese tiempo novio, a las reuniones donde èl predicaba la Palabra de Dios y he llegado a la conclusión después de 24 años de hacerlo que mi servicio a Dios ha dependido del servicio a la gente.  No puede una cosa desligarse o sustituirse por  la otra.

 

En Juan 1:17 y 18 dice “Porque la ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad fueron hechas realidad por medio de Jesucristo.  Nadie ha visto jamás a Dios; el unigénito Dios, que está en el seno del Padre, El (Jesucristo) le ha dado a conocer”.  Desde que Jesucristo estuvo en la tierra ya existían religiones pero dice la Palabra que la gracia y la verdad fueron hechas por medio de El.  No ha habido persona alguna que haya visto al Dios Padre sino por medio de Jesucristo.  Jesús mismo dijo que  las cosas que veo al Padre hacer las hago yo. Yo Soy el camino la verdad y la vida nadie va a al Padre sino por mi.  Entonces para saber como servirle a El necesitamos no sólo estudiar los evangelios sino observar lo que Jesucristo hizo y como se conducía entre la gente, como atendía a los pecadores y  resolvía los problemas y las dudas de ellos.  Esto provocará en ti una confianza sobrenatural para seguir sirviéndole donde te congregas.  Hay mucha necesidad entre las personas y cuando más necesitan de Dios acuden a la iglesia y que mejor que en la iglesia encuentren personas que puedan estar dispuestas a escucharlos y orar por ellos.  Todos tenemos necesidades y una sola persona a cargo de una iglesia no puede atender a todos, necesitamos a más personas que lo hagan juntamente con los líderes o pastores.  Aquí es donde hay mucho espacio para tu servicio.

 

Un ejemplo está en Lucas 8:1-3. Pocas personas mostraron más amor y devoción a Cristo durante su ministerio porque fueron pocas las personas que tuvieron más por qué estar agradecidos a El que María.  La historia de María Magdalena nos enseña cosas cruciales acerca de la gratitud.

 

I.-  María identificada.  Había estado poseída por demonios.  Esto era muy común en los tiempos de Cristo.  Había sido sanada de los espíritus malos.  La sanidad le llegó a través de Jesucristo.  Llegó a ser líder de las mujeres.  (Lucas 8:2,3; Mateo 27:55,56)

 

II.-  María instruyendo.  La instrucción se imparte de sus experiencias.  Tenía una habilidad única para demostrar el amor.  Le debía mucho.  Lo demostró de corazón.  Mostró su amor en forma genuina.  Jesús sabía que su amor era sincero.  Probablemente esto explica el porqué se le apareció a ella después de la resurrección.  Su amor produjo gratitud.  En la crucifixión (Mt 27:55, 56)  En el entierro (Mt 27:61)  En la resurrección (Mt 28:1; Mr 16:9-11)  Pareció ser la más dedicada a El en la hora de su muerte. 

 

III.- María imitada.  Debiera hacer que te preguntes “¿Qué ha hecho Jesús por mi?, ¿Cómo muestro mi amor y gratitud?, ¿Cuán cerca permaneceré de El?  Podemos concluir que María es un estudio de amor y gratitud.  Me obliga a reevaluar mi amor y gratitud.  Me obliga a ser práctica: “¿Cómo mostraré mi amor por El ahora?

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