La puerta angosta

Las puertas que se abren son oportunidades, algunas grandes, pero otras no tanto y es importante aprender a reconocerlas

La puerta angosta

Las puertas que se abren son oportunidades, algunas grandes, pero otras no tanto y es importante aprender a reconocerlas. Cuando una puerta grande se abre, sabemos que muchas personas pueden entrar. Pero cuando una puerta angosta se abre a tu paso, debes estar preparado y atento para poder traspasarla y entrar al lugar que abre. Mientras más pequeña sea, menos personas entran.??

En Lucas 13:24 dice Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.??

El esfuerzo es la clave para entrar por una puerta angosta. Ser esforzados implica prepararse y tener el deseo de ser los mejores en lo que hacemos.

?En mi caso, he tenido la oportunidad de entrar por esas puertas. Por ejemplo, he predicado a la congregación y luego, poco tiempo después, tuve la oportunidad de predicarle a muchos pastores de pequeñas y grandes congregaciones con muchos años de ministerio. Ellos vinieron a recibir su capacitación del Modelo de Jesús. Les hablé sobre lo valioso que es el testimonio de la mujer en el Ministerio, la importancia que tiene el espacio para que la mujer pueda predicar y compartir de lo mucho que le ha dado el Señor. Les expliqué que nosotras tenemos la capacidad de hacerlo ya que hemos escuchado mucha Palabra en la congregación y es tiempo de que hablemos y demos testimonio de todo el fruto que ha producido esa Palabra.??Durante mucho tiempo, Dios me había preparado.

Me lanzaba desafíos y supe que estaba lista para entrar por esa puerta. Sabía que no era fácil, pero debía esforzarme, como manda la Palabra. Todas podemos dar lo que tenemos y lo que Dios ha formado en nosotras. Nunca dejes pasar la oportunidad de entrar por estas puertas angostas y difíciles que nos retan. Cuando se abren es porque te has preparado, te has esforzado y es tu oportunidad de crecer donde quiera que estés, en tu trabajo, en tu casa, en tu ministerio o en el liderazgo que tengas. Recuerda siempre estar sujeto a la autoridad que Dios te ha dado. Si eres mujer, a tu esposo, tu jefe, tus padres o tus líderes y verás que Él te respaldará y prosperará todo lo que emprendas.

Cuéntanos tus oportunidades y cómo te estas preparando.

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