El perdón y la oración

La oración eficaz de un creyente proviene de una vida entregada a la voluntad y el amor de Dios

El perdón y la oración

 

La oración eficaz de un creyente proviene de una vida entregada a la voluntad y el amor de Dios. No conforme a lo que nos esforcemos por hacer cuando estamos orando, sino a lo que hacemos y somos cuando no estamos orando.

Después que Jesús llamó a sus discípulos, les dio su primera enseñanza pública en el Sermón del Monte. Allí les expuso el reino de Dios, sus leyes y su vida.  En este reino, Dios no solo es Rey, sino también es Padre.  La primera cosa que el Señor enseña a sus discípulos es que deben tener un lugar secreto para la oración;  un lugar donde puedan estar a solas con Dios. La completa separación de todo lo que nos rodea nos ayudará a que nuestro espíritu llegue a ponerse en contacto con el Invisible...Y así seremos enseñados en la oración eficaz.

Marcos 11:24-25 “Por tanto,  os digo que todo lo que pidiereis orando,  creed que lo recibiréis,  y os vendrá. Y cuando estéis orando,  perdonad,  si tenéis algo contra alguno,  para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas”.

El mismo Jesús enseñó: "y cuando estuviereis orando, perdonad…”, estas palabras siguen inmediatamente después de la gran promesa con respecto a la oración en el versículo 24:  "Y todo lo que pidiereis orando creed que lo recibiréis, y os vendrá"  y las palabras que preceden a esta promesa son: "tened fe en Dios…" esto nos enseña que en la oración todo depende de que nuestra relación con Dios sea una relación auténtica, estas palabras que le siguen nos recuerdan que nuestra relación con nuestros semejantes tiene que ser auténtica también.

El amor a Dios y el amor a nuestro prójimo, son inseparables, la oración que se levanta de un corazón que no está bien con Dios por una parte, o con los hombres por la otra, carece de poder. La desobediencia a la ley del amor a los hombres puede ser el gran pecado aún en la gente de oración y la gran causa de la debilidad de su oración.

Esto, no es solamente cuando sabes que hay algo que está mal entre tu prójimo y tú sino  también la costumbre que se tiene de pensar mal y juzgar a los demás;  Los pensamientos y las palabras sin amor que permitimos que pasen sin darles importancia,  todo esto influye negativamente en la eficacia de nuestra oración.

LA ORACIÒN EFICAZ DE UN CREYENTE PROVIENE DE UNA VIDA ENTREGADA A LA VOLUNTAD Y EL AMOR DE DIOS.  NO CONFORME A LO QUE NOS ESFORCEMOS POR HACER CUANDO ESTAMOS ORANDO, SINO CONFORME A LO QUE HACEMOS Y SOMOS CUANDO NO ESTAMOS ORANDO.

Es un todo, nuestra comunión con Dios, la promesa y sus condiciones son inseparables.  Si nosotros cumplimos las condiciones, Él cumple la promesa. “Si permaneciereis en mí y mis palabras permanecieren en vosotros, pediréis todo lo que quisiereis, y os será hecho.” (Juan 15:7)  En oración nosotros pedimos todo lo que queremos pero esto tiene una simple condición: " Si permaneciereis en Mi…"“Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.” (Juan 15:10)  ¿Por qué esta condición? Porque con el hecho de permanecer en Él no sólo hacemos Su voluntad, sino que guiados por su Santo Espíritu también pedimos de acuerdo a Su voluntad lo cual nos puede garantizar una respuesta afirmativa a nuestra oración.


De esta manera si tú has pedido, tienes fe y vives de acuerdo a Su voluntad, ten la certeza de que la respuesta vendrá en su momento justo, ya que como también sabemos, que con fe y paciencia se esperan las promesas.

 

 

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