Tercera etapa del matrimonio

Amor confortable, desde el undécimo al vigésimo quinto años

Tercera etapa del matrimonio

A medida que las parejas construyen juntas su historia, pueden llegar a amalgamarse tanto que su individualidad sufre.  Pueden llegar a ser codependientes el uno del otro.  Al principio, la tarea de la pareja es forjar una identidad marital a partir de dos personalidades diferentes. En esta etapa, la tarea es casi lo contrario, mantener una identidad individual junto con la matrimonial.

Muchas parejas se sienten como vestidos o trajes viejos, no tienen ninguna razón para deshacerse de el pero va como quien dice cansándose de el.  Se ha convertido en parte de la vida, uno se identifica con el y lo ama.  Sin embargo empieza a tornarse desabrido y tal vez un poquito amargo.

La codependencia es una dependencia irracional, esclavizante y dañina tanto de personas, como de cosas o acciones.  El concepto de codependencia se ha extendido mucho hoy, más allá de la definición original.  Ahora significa que por cualquiera que sea la razón, dos personas llegan a estar tan completamente enredadas, que sus identidades personales sufren daño o se reducen.  En el fondo se han enredado tano que es difícil separar sus identidades individuales.  Ni siquiera ellos mismos pueden hacerlo, lo que resulta es una igualdad y complacencia fastidiosa. 

Tienen los dos una larga lista de resentimientos acumulados acerca de sentimientos lastimados, por injurias o acciones de parte de su cónyuge en las etapas anteriores del matrimonio?, están acostumbrados a echarse la culpa mutuamente¬?. Al reflexionar sobre estas preguntas  te das cuenta que estableces  a otras como tus prioridades y no a tu cónyuge.  Evita el resentimiento, no produce ningún fruto bueno y solo envenena las aguas de la persona  a quien llena.  Debes nivelar tus actividades tanto los hijos, el trabajo, etc.

Es necesario desarrollar de nuevo tu propia identidad, encontrar tiempo e invertirlo en ti mismo y no descuidarte.  En forma extraña, mientras más sincero sea en cuanto a los defectos de su cónyuge y a procesar el dolor que ellos producen, mejor disfrutará de las cualidades positivas que posee, por eso es muy importante aclarar los positivos y los negativos.

Como usas tu tiempo, como te gustaría usarlo, a partir de esto puedes reestructurar tus límites, prioridades y planes para acercarse a tus sueños. Esto ayuda tanto al adicto al trabajo como a la sobrecargada madre.  Mientras más profundo y solido es el vínculo entre un hombre y su mujer, mas y mas pueden dejar en libertad el uno al otro, en otras palabras, no imponer control restrictivo o atención de codependencia.  No toda la dependencia es mala, la dependencia saludable es excelente.  Dependa sobretodo de Dios.

Este puede ser un tiempo para que la pareja se de un respiro, fines de semana para enriquecimiento matrimonial o alguna actividad juntos.  Reavive y refresque la sensualidad en su matrimonio.    Ningún ser humano puede proveer la unión romántica final por excelencia.  Esta es la etapa cuando las parejas por fin llegan a hacer las paces con la disparidad entre la fantasía y la realidad, el sueño y la vida cotidiana.  Sueñe siempre y cuando no se aleje de la realidad, mantenga los sueños como una meta hacia la cual esforzarse. 

La sensualidad también sufre en esta etapa y su dolor debe ser procesado como el de cualquier otra pérdida.  Las distracciones principales del tiempo y la energía, de parte los hijos, los horarios cargados, las profesiones, ponen el sexo en la hornilla más pequeña o le quitan todo el calor.  Entran en largos períodos de abstinencia sexual debido simplemente a puro agotamiento.

Una vez que ha entendido esto puede dedicar sus energías a construir un mejor matrimonio durante esta fase.  Una manera será edificar a su cónyuge.  Ha estado trabajando en ser una nueva persona, ahora puede dar pasos definidos para darle a se nuevo =usted= un nuevo cónyuge.  Edifique a su cónyuge, recuerde que un comentario negativo puede despedazar los buenos efectos de tres o cuatro positivos.  Para conservar las cosas en equilibrio entre lo negativo y lo positivo, lo segundo deber ser mayor.

Mientras que los errores y las cuestiones de una etapa no hayan sido resueltas, la pareja no puede avanzar en la intimidad y hacia los nuevos horizontes de las próximas etapas.  El perdón ofrece libertad de la culpa, del resentimiento, de la hostilidad y de la amargura.  Al perdonar permite que el amor de Dios brille ante su cónyuge.
El núcleo de cualquier matrimonio son el hombre y su mujer.  Pero todo alrededor de ese núcleo vibra como un problema potencial, los hijos.  La mayor bendición del matrimonio pero también su mayor dolor de cabeza.  Los adolescentes, que están construyendo una identidad adulta por sí mismo, presentan problemas especiales.  Son muchas las crisis que ocurren en esta época, como cualquier otro conflicto, pueden destrozar el matrimonio por completo o se puede fortalecer según los padres se ayuden mutuamente y a los hijos.  Deben realizar un trabajo en equipo.

Una vez que nos entregamos a Dios, avanzamos un paso más.  Le permitimos a el que nos guie en lo que hacemos, mediante su palabra y ocasionalmente mediante su intervención directa.  Dios es el   comandante a cargo de nuestros matrimonios y vidas.  Le pedimos de manera deliberada, que se convierta en el pilar de nuestra unión.  Debemos mirar a Dios en busca de salud y fuerza, o el uno al otro.  Solo Dios nos conoce lo suficiente como para conservarnos creciendo en sincronización  con El.  Esta es la columna que forma el único soporte principal y duradero del matrimonio.  A estas alturas quizá ha pasado más tiempo con su cónyuge que con sus padres.  Su historia juntos será parte de las bendiciones que llevará consigo en su futuro.

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