¿Cómo consolar a una mujer que ha perdido un hijo?

Dale palabras de aliento, dile que en Jesús sí hay esperanza porque Él no sólo puede consolarte, sino sanar ese corazón herido.

¿Cómo consolar a una mujer que ha perdido un hijo?

¿Cómo superar la pérdida de un hijo y qué palabras de consuelo le doy a una madre que está pasando por eso?

Cuando experimentamos la muerte de una persona querida y en especial la de un hijo, se siente un dolor muy profundo, como herida de muerte.  Pero en Jesús sí hay esperanza porque Él no sólo puede consolarte, sino sanar ese corazón herido.  Revisemos algunos puntos:

Primero, Jesús conoce tu dolor, El también ya sufrió un dolor tan grande cuando iba a ser crucificado, la Palabra dice: “mi alma está muy triste, hasta la muerte…” (Marcos 14:34) sin embargo, los discípulos no podían ni orar ni velar con él porque estaban muy cansados.  A veces creemos que nadie entiende cómo nos sentimos y que nadie se da cuenta del sufrimiento por el que estamos pasando.  Jesús sí lo sabe y sí le interesa. 

El conoce tu dolor pero también ya lo llevó por ti en la cruz para que tú no tengas que cargar con esto.    Veamos Isaías 53:4-5 “Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.”

Entrégale tu dolor y también tu hijo a Jesús, “…He aquí, herencia de Dios son los hijos…” (Salmo 127:3) permite que El te sane y levante con su poder. Si deseas llorar, llora ahora, desahógate, hay un tiempo para todo y debes aprender a vivir este momento, no ocultes tus emociones, sino deja que El te consuele y te conforte ahora mismo.  “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Filipenses 4:7 

Segundo, alaba a Dios, la alabanza es un medio eficaz de sanidad, no se puede alabar a Dios con todo el corazón y permanecer herido.  Alaba a Dios por quien es El y quita tu mirada del dolor y las circunstancias y ponla en Jesús, aprende a depender totalmente de El.  La alabanza fluirá dentro de ti en medio de tu dolor y traerá sanidad, David es un ejemplo a seguir, el recurría a la alabanza y encontraba en la presencia de Dios, el gozo y consuelo que estaba necesitando.

En su palabra encontramos “…se les dé gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar de luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para gloria suya.” (Isaías 61:3) “.. no os entristezcáis, porque el gozo de Jehová es vuestra fuerza.” (Nehemías 8:10) “…En tu presencia hay plenitud de gozo..” (Salmo 16:11) “Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente.” (Salmo 51:12)

Tercero, camina hacia delante, Dios tiene un plan para ti y tu familia, ellos te necesitan, reconoce que El tiene planes de bien y no de mal (Jeremías 29.11) y que todo resultará para tu bien si amas a Dios. “Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8.28. Recuerda “Porque Dios no es Dios de muertos, sino de vivos, pues para él todos viven.” Lc.20.38

Al recibir el consuelo, la sanidad y la restauración de parte de Dios, te muestra que El no solo te da la oportunidad de cuidar hijos en lo natural, sino también en lo espiritual, prepárate porque Dios te va a enseñar a amar y cuidar de otros como una madre espiritual para ellos.

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