Ponte en movimiento

Levántate y dale dirección a tus pasos, no te detengas porque el Señor endereza los pasos de quienes avanzan.

Ponte en movimiento

Debemos ser productivos y avanzar siempre. En la parábola de los talentos vemos un claro ejemplo de productividad ya que el amo confió en sus siervos y les entregó dinero para que lo trabajaran. Dios es igual porque confía en nosotros y nos da talentos que debemos aprovechar. Eso es extraordinario ya que Él no necesita de nosotros, pero nosotros sí lo necesitamos a Él, así que valora lo que te ha dado y no lo desperdicies menospreciándolo.

El siervo necio que no produjo nada y devolvió el talento, seguramente se comparó con los otros y pensó que no valía la pena trabajar porque fue quien menos recibió. Pero no se dio cuenta que realmente tenía un buen porcentaje del total repartido. Específicamente le dieron el 12.5% que no es nada despreciable. ¡Si te dan el 12.5% de la cartera de clientes de una empresa, no los rechazas!, ¿o sí? Deja de comparar tus oportunidades con las de otros. Aprovecha lo que tienes y sé productivo porque ya no hay más excusas para salir adelante. La Palabra dice que en el berbecho del pobre hay abundancia de pan y se pierde por falta de juicio. Significa que hay personas que menosprecian lo que tienen cuando deberían tener el buen juicio de aprovecharlo. Deja de quejarte y actívate en lo que Dios quiere que hagas porque te ha dado las posibilidades de hacerlo.

Leyes para avanzar
Lucas 15:17 relata sobre el hijo pródigo: Y volviendo en sí, dijo: ¡¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!!

Recordemos que este hijo se fue de casa de su padre con la herencia que le correspondía y que se gastó en fiestas. Entonces, cuando vino la crisis, se arrepintió y pensó en volver con su padre donde sabía que hay abundancia. Este hijo pecó y cayó muy bajo, pasó de tener grandes sueños a la pesadilla de morir de hambre, incluso deseando comer los desperdicios de los cerdos. Esto es un buen ejemplo de lo que sucede cuando nos alejamos de Dios, junto a quien podemos soñar con un buen futuro, estudios, familia y vida abundante, al contrario de lo que encontramos en el mundo, donde muchas veces lo que encontramos son pesadillas y desperdicios. No cambies tus sueños por pesadillas, alejándote de Dios.

Para salir adelante es bueno tomar en cuenta algunas leyes físicas que Dios nos ha enseñado a través de la ciencia. La primera es la ley de la inercia por la cual vemos que todo cuerpo continúa en su estado de reposo o movimiento rectilíneo uniforme, a menos que actúe sobre él una fuerza. Por ejemplo, un auto que se queda sin gasolina, continúa en movimiento hasta que se agota el impulso que lleva por la inercia y finalmente se detiene. Incluso, cuando se toma una curva, la inercia obliga al auto a seguir recto, pero la fuerza que ejercemos con el timón lo hace continuar sobre la vuelta y no salirse del camino. Esto puede aplicarse a nuestra vida ya que muchas personas que abandonan la iglesia siguen bien, con salud, trabajo y prosperidad por la inercia que ha provocado el servicio, oración y buena influencia del Señor, pero llegará el momento cuando esa inercia se acabe y deban avanzar por su cuenta. Entonces, descubrirán que realmente la gasolina y el impulso se los daba la vida entregada al Señor. Y volverán a la iglesia ansiosos por servir y demostrar que están arrepentidos, justo como le sucedió al hijo pródigo quien pidió ser tratado como jornalero, ya que ser sirviente en casa de su padre era mil veces mejor que sufrir en el mundo. Aunque hayas pecado, tu Padre te recibirá como hijo, no como jornalero porque eres Su amado, desea bendecirte, protegerte y cuidarte siempre.

Así que no permitas que tu conciencia te acuse. Acércate convencido de que la sangre de Cristo te ha limpiado de una vez y para siempre. No dudes en tomar la bendición porque si te sientes culpable, dejarás ir todo lo bueno que el Señor quiere darte. He visto gente que duda porque su conciencia no le deja salir adelante, entonces, están a punto de tomar ese buen trabajo o de cerrar un importante negocio, pero inconscientemente lo dejan ir, ya que no se creen dignos de recibir algo bueno. Tal como Pedro, quien empezó a caminar sobre el agua, pero empezó a hundirse cuando dudó. Hay que aprovechar la inercia positiva que nos impulsa cuando estamos junto al Señor y romper la inercia negativa que nos detiene cuando sabemos que hemos pecado. Avanza siempre en lo bueno y desecha lo malo.

Lucas 15:18-23 continúa con el relato del hijo pródigo, quien dijo: Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros. Y levantándose, vino a su padre. Y cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó. Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo. Pero el padre dijo a sus siervos: Sacad el mejor vestido, y vestidle; y poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies. Y traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta.
Esta parte de la historia nos recuerda la segunda ley de la física que vale la pena revisar, y es la del movimiento que dice que los cuerpos se trasladan de un lugar a otro o se detienen por la fuerza que se ejerce sobre ellos, que puede ser impulso o fricción. Por ejemplo, una pelota se mueve si la pateas o empujas, pero si dejas de hacerlo, se quedará quieta, a no ser que otra fuerza la mueva de nuevo. Esto se aplica a la parábola del hijo pródigo quien al decir: “Me levantaré”, tomó impulso y se puso en movimiento. Además, fue claro en su propósito al decir: “Iré a mi padre”. Es decir que le dio dirección a su movimiento, lo que es muy importante, porque de nada sirve caminar y caminar si no sabemos hacia dónde queremos llegar. Si pateas la pelota pero no la diriges al arco para meter un gol, simplemente rebotará y rebotará sin rumbo fijo. Así que debes levantarte, enfocarte en una dirección específica y avanzar hacia allá.

¡Ponte en movimiento y actúa! Muchos me piden oración pero no reaccionan, no se dan cuenta que la oración es poderosa pero no sustituye al esfuerzo personal. Si quieres que tu vida conyugal mejore, está bien que ores y le pidas al Señor, pero también debes cambiar tus actitudes, dejar la violencia y proveer lo necesario para tu hogar. Si quieres que tus hijos sean buenos, entrégaselos al Señor, intercede por ellos, pero no dejes de educarlos y darles buen ejemplo. Muévete y avanza por las razones correctas. Cambia tu estilo de vida para tener salud, no porque ya tienes cáncer. Trabaja porque tienes vida y quieres ser productivo, no porque estás a punto de ser despedido. El hijo pródigo pudo regresar sin necesidad de sufrir hambre, pero esperó hasta que experimentó el desastre. Evita ese extremo, aprovecha tus oportunidades y camina con el objetivo en mente.

Antes de entregar mi vida a Jesús, fumaba casi paquete y medio de cigarros al día, además de tomar whisky. Luego, cuando lo reconocí como mi Señor y Salvador, continué con esas costumbres hasta que cierto día, en un bar deportivo, un amigo al verme fumando, me preguntó: “Quieres hablarle de Dios a las personas con el cigarro en la boca?”. Esa pregunta me confrontó porque ¡tenía razón! Claro que no iba a compartir sobre el Señor a nadie si yo continuaba con mis vicios. Así que tiré el paquete de cigarros, asegurando que nunca más fumaría. Al año y medio, cuando ya estaba firme en el Señor, recibí una decepción que me desequilibró y comencé a fumar otra vez. Lo hice durante dos semanas, hasta que me di cuenta y pedí perdón a Jesús porque estaba desestimando Su sacrificio por mi. Sin darme cuenta, detuve mi crecimiento personal, así que debía ponerlo en movimiento de nuevo. Si te ha sucedido algo parecido, no pierdas tu tiempo y retoma el impulso que te activará de nuevo en la dirección correcta.

Él endereza tus pasos, no tus pies
Salmo 37:23 asegura: Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino.

Y el Salmo 40:1-2 también explica: Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos.

Hay una diferencia muy grande entre enderezar los pies y enderezar los pasos porque al hablar de pasos, nos referimos a movimiento. Dios asegura ayudarnos cuando estemos caminando, cuando demos pasos hacia delante, por eso se refiere a los pasos y no a los pies que pueden estar torcidos y en reposo. ¡Su promesa es ofrecer dirección a quienes están en movimiento! Yuju, no te detengas, no esperes 700 instrucciones de Dios para hacer algo, ya que no hay peor cosa que la pasividad disfrazada de espiritualidad. Un día, durante un período de ayuno, estaba haciendo cola en el banco y noté que algunos jóvenes tenían cierta dificultad. Entonces, el Espíritu Santo me pidió que les hablara, pero yo sentía vergüenza y no quería hacerlo. En ese momento, escuché la insistencia del Señor: “¿De qué sirve tanto ayuno si no actúas?” De nuevo, Él había dado en el blanco, ya que es fácil tener una actividad en secreto, relativamente pasiva, pero no hacer nada positivo que refleje todo lo bueno que hemos aprendido y podemos poner en práctica. Haz algo, ponte en movimiento con dirección hacia un buen objetivo. Confía en que Dios enderezará tus pasos si en algún momento se tuercen. No le tengas miedo a cometer errores porque si quieres ser perfecto, no harás nada. Algunos jóvenes pasan años esperando que el ángel Gabriel venga con una nota escrita por Dios quien les dice qué carrera universitaria deben estudiar. No quieren equivocarse, pero si no comienzan a prepararse en una profesión, según sus intereses y conveniencia, no sabrán si es la correcta, así que deben perder el miedo y avanzar sin excusas.

Pequeños pasos hacia la grandeza
Entonces, vemos que el hijo pródigo se puso en movimiento con un objetivo porque pensó en levantarse e ir a su padre para hablarle. Esto nos ofrece una tercera lección ya que no pensó en hacer una gran escena o buscar algún gran proyecto que le permitiera reponer lo que había malgastado, simplemente pensó: “Le diré”. Ese pequeño y humilde cambio hizo la diferencia en su futuro y le devolvió el bienestar. En mi caso, dejé de fumar y beber, lo que significó erradicar las posibilidades de enfermar de cáncer de pulmón o cirrosis, además de significar un considerable ahorro que, con el tiempo, me permitió comprar dos buenos carros. Recordemos que el pecado es muerte física y financiera, y cuando lo dejamos, vemos las puertas abiertas a la bendición en muchos sentidos, incluyendo el área económica, porque dejas de gastar en vicios. Ponte en marcha haciendo pequeños cambios, si te detienes esperando grandes oportunidades, nunca avanzarás. En administración sabemos que el 20% de lo que se ejecuta, generan el 80% de los resultados, el 20% de productos de un negocio, representan el 80% de las utilidades, así que en lo pequeño está lo grande.

Dios no quiere que cambies de la noche a la mañana y seas 100% diferente. Él sabe que los pequeños pero constantes esfuerzos ofrecen mejores resultados. En la parábola de los talentos, el señor le dijo al siervo necio que por lo menos hubiera entregado el talento a los banqueros para que rindieran algo, aunque fuera poco. Lo peor es la actitud pasiva y conformista. Dale gracias al Señor por la posibilidad de avanzar hacia una vida mejor, aprovechando cada oportunidad que te brinda. Convéncete, vale la pena esforzarse porque los pequeños cambios generan grandes beneficios para Su honra y gloria.

 

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