Leones de Dios

Pelea tu batalla espiritual y pide para recibir retribución. Eres llamado a conquistar y prevalecer en el Señor.

Leones de Dios

Josué 15:13-19 relata: Mas a Caleb hijo de Jefone dio su parte entre los hijos de Judá, conforme al mandamiento de Jehová a Josué; la ciudad de Quiriat-arba padre de Anac, que es Hebrón. Y Caleb echó de allí a los tres hijos de Anac, a Sesai, Ahimán y Talmai, hijos de Anac. De aquí subió contra los que moraban en Debir; y el nombre de Debir era antes Quiriat-sefer. Y dijo Caleb: Al que atacare a Quiriat-sefer, y la tomare, yo le daré mi hija Acsa por mujer. Y la tomó Otoniel, hijo de Cenaz hermano de Caleb; y él le dio su hija Acsa por mujer. Y aconteció que cuando la llevaba, él la persuadió que pidiese a su padre tierras para labrar. Ella entonces se bajó del asno. Y Caleb le dijo: ¿Qué tienes? Y ella respondió: Concédeme un don; puesto que me has dado tierra del Neguev, dame también fuentes de aguas. El entonces le dio las fuentes de arriba, y las de abajo.

Todos estamos llamados a ser conquistadores en el Señor. Nuestro destino es ser grandes emprendedores y debemos cumplirlo. El pasaje comienza hablando de Caleb, el esclavo que salió de Egipto con los israelitas y junto con Josué, fue el único que logró ver la tierra prometida.  Él, cuyo nombre significa “perro”, pasó de esclavo a gran conquistador porque tenía un carácter diferente y fue quien dijo aquella famosa frase: “dame ese monte” donde había gigantes que tendría que vencer.

El Salmo 60:12 nos asegura: En Dios haremos proezas, Y él hollará a nuestros enemigos.

Y la 2da. a Timoteo 3:16 nos asegura: Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia .A fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.

En el original no dice “preparados” sino “pertrechados” porque somos guerreros  y conquistadores, leones y leonas dispuestos a salir a delante sin importar las adversidades. Para lograrlo debemos conocer cuatro importante conceptos:

Conquistar

2 corintios 10:4 nos recuerda: porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas.

Según este pasaje, nuestra labor es atacar y conquistar con la Palabra y la sangre del Cordero que nos dan autoridad y son valiosos recursos en la batalla. Es necesario demostrar que somos dignos de recibir la recompensa prometida.  El nombre Otoniel significa “león de Dios” que por cierto es buen nombre para uno de tus futuros hijos.  Todos podemos ser Otoniel que peleamos buena batalla de fe y conquistaremos nuestro territorio para la gloria de Dios.

Proclámalo con tu voz: voy a conquistar mi ciudad, mi salud, finanzas y  bendiciones. Agradece al Señor porque te ha hecho un conquistador.

Recibir retribución

La vida es lucha y retribución para quienes persisten en alcanzar sus bendiciones.  En este caso, Caleb prometió a su hermosa hija que no se desposaría con un fracasado sino con un vencedor. Los padres son así, ven a sus hijas como preciados tesoros y son celosos al buscar un esposo digno de ellas. Entonces preguntan  como dice la famosa canción: ¿Y cómo es él? 

La biblia solo tiene promesas para los vencedores, nuestro Señor  te pide conquistar porque quiere retribuirte, así que lucha, pelea, esfuérzate y conquista porque recibirás recompensa, esta es la promesa en medio de la batalla más dura. La Biblia no tiene promesas para los enfermos sino para aquellos que quieren sanar; no tiene bendiciones para los pobres, sino para que dejen de serlo; no tiene promesas para los perdedores y fracasados, sino para los que quieren levantarse, tienen espíritu de conquista y quieren ser recompensados.

El libro del Apocalipsis promete a los vencedores:

Apocalipsis 2:7: El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. Al que venciere, le daré a comer del árbol de la vida, el cual está en medio del paraíso de Dios.

Apocalipsis 2:11: El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte.

Apocalipsis 2:26 Al que venciere y guardare mis obras hasta el fin, yo le daré autoridad sobre las naciones.

Apocalipsis 3:5: El que venciere será vestido de vestiduras blancas; y no borraré su nombre del libro de la vida, y confesaré su nombre delante de mi Padre, y delante de sus ángeles.

Apocalipsis 3:12: Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.

Apocalipsis 3:21: Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono.

No hay excusas, debes ser vencedor. Pelea  y conquista para recibir la recompensa del Señor. Recuerda que las mujeres valoran a los hombres que se esfuerzan y se sacrifican por ellas. Todas desean un hombre que puede atenderlas, servirlas y amarlas, quieren un Otoniel que sepa ganárselas en la batalla. El nombre Acsa significa “brazalete y adorno”, así como una esposa debe ser corona para su marido según Proverbios 12: 4.  Los solteros serán recompensados con una buena mujer si  son buenos conquistadores para el Reino del Señor.

Cultiva tu espíritu de avance, metas y logros, lo mejor de tu vida está por venir. Serás salvo, sano, libre, próspero, victorioso y bendecido en el nombre del Señor para que puedas decir como el rey David: “bendiga todo mi ser Su Santo Nombre porque me corona de favores y misericordias”.  La vida exige mucho pero también ofrece resultados cuando te esfuerzas para salir adelante. 

Pedir para recibir


Conquistar es importante y recibir recompensa es consecuente. El tercer aspecto a tomar en cuenta para ser un león vencedor es solicitar. Otoniel luchó, recibió recompensa y luego persuadió a su esposa  para que pidiera tierras.  Pedir es un principio bíblico importante. Las puertas se abren a quienes la golpean. Yo crecí en la costa guatemalteca. La casa de mi familia tenía un corredor muy largo y aquellos que tocaban la puerta, debían hacerlo muy fuerte para que se escuchara hasta adentro.  Muchos quieren pero no saben pedir. Conozco personas que buscan trabajo y piden a Dios no encontrarlo. Aprende a pedir porque recuerda que  Jesús dijo: “pedid y se os dará, llamad y se os abrirá, buscad y hallaréis”.
 
Otoniel no perdió el tiempo y aprovechó para obtener no sólo una hermosa mujer sino también una fuente de sustento.  Casi fue como aquel muchacho que al presentarse ante su futuro suegro y a cada pregunta de éste sobre sus posibilidades económicas, respondía: “Dios proveerá”. Entonces, cuando se fue el pretendiente de la hija, el futuro suegro le dijo a su esposa: “éste cree que soy Dios”. 

En el pasaje bíblico, Otoniel representa a Cristo que nos motiva a pedir, Acsa es la iglesia y Caleb es el Padre que siempre tiene bendiciones para Sus hijos. Pide tus bendiciones, tus tierras para labrar y lo que te hace falta porque tu Padre te lo concederá todo en el nombre de Jesús.  Dios siempre tiene para los que quieren crecer y son productivos. 

Saber pedir


La Escritura dice que Acsa se bajó del asno para pedir tierras.  Si no has recibido lo que pides, es probable que lo estés haciendo mal. Bájate del asno, humilla tu corazón y demuestra que eres digno de recibir. Con sencillez y humildad, reconoce que toda buena dádiva proviene del Padre que no tiene mudanza ni sombra de variación. Dios se agrada de la humildad.

Recuerda que Naamán tuvo que bajarse del caballo y sumergirse en las aguas para que su piel fuera limpia de la lepra. Nadie con actitud arrogante recibe bendición.  Despójate de tus vestiduras viejas para acercarte al Señor y ser renovado y limpio. Sé persistente en tu guerra, logros y liderazgo, además, no olvides de ser insistente en tu oración.

Si pides con la actitud correcta, serás como la hija de Caleb que recibió las fuentes de arriba y las de abajo. Las primeras simbolizan bendiciones espirituales y las segundas son las bendiciones terrenales.  La palabra “fuentes” es sinónimo de “riquezas” porque en aquellos días la tierra no servía de nada sin manantiales que regaran la semilla y produjeran fruto. Conquista, espera recompensa y solicita para que Dios te de riquezas celestiales y terrenales, seas bendecido y nada te falte.

Llamado a ser líder

Jueces 3:7-9 Hicieron, pues, los hijos de Israel lo malo ante los ojos de Jehová, y olvidaron a Jehová su Dios, y sirvieron a los baales y a las imágenes de Asera. Y la ira de Jehová se encendió contra Israel, y los vendió en manos de Cusan-risataim rey de Mesopotamia; y sirvieron los hijos de Israel a Cusan-risataim ocho años. Entonces clamaron los hijos de Israel a Jehová; y Jehová levantó un libertador a los hijos de Israel y los libró; esto es, a Otoniel hijo de Cenaz, hermano menor de Caleb.

El cuarto concepto importante para ser vencedor es tener conciencia de que eres llamado a ser líder, caudillo y libertador de cautivos.   El nombre  “Cusan-risataim” significan “oscuridad y ruinas”, es decir que el libertador dominó sobre la iniquidad.  Tú tienes el destino de ser líder y prevalecer sobre la oscuridad y pobreza. Ruge en oración para reclamar nuevos líderes para el Reino porque nuestra nación es para Cristo. Todos tenemos una tarea entre los que no conocen los caminos del Señor.
 
El Espíritu de Dios vino sobre Otoniel y lo convirtió en un león. Así como sucedió con Saúl cuando Samuel le dijo: “el Espíritu de Jehová vendrá sobre ti, te arrebatará y profetizarás, serás mudado en otro hombre, cuando suceda, haz lo que te viniere  a la mano porque Dios está contigo”.  Serás incontenible para tus enemigos, nada podrá resistirte ni doblegarte si la unción del Espíritu del Señor te acompaña. 

Eres como Caleb, esclavo convertido en poderoso conquistador porque tenía espíritu diferente. Eres como Otoniel, llamado a emprender, alcanzar y prevalecer. La fortaleza de Dios está sobre tu vida.  El Señor no te dejará porque tiene grandes retribuciones preparadas para ti. Hay premios para los conquistadores y hay promesas para los vencedores.  Observa más allá de tus luchas y descubre tus recompensas. No dejes de pedirte tierras para labrar y demuéstrale que eres una persona productiva.

Eres un líder, escogido por Dios para liberar, ser caudillo, prevalecer, trascender y salir adelante, ese es tu destino en el Evangelio. En ti está la fortaleza del omnipotente. Haz lo que debes hacer porque el Señor está contigo. Vencerás a tus enemigos sin importar su nombre: dolor, adversidad, enfermedad o pobreza.  Levántate como un león de Dios, pelea la buena batalla de la fe y no tengas temor.  Toma ese monte y declárate más que vencedor.    


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