El vive

La ignorancia produce más tristeza. Si tú crees que Jesús murió y resucitó, debes saber que Jesús vendrá por nosotros.

El vive

I Corintios 15:16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados.

Algunas personas no creían que Jesús había resucitado, y Pablo les dice que si Él no resucitó, entonces ninguno de nosotros tampoco lo hará. Si es así, ¿de qué sirve creer si no hay vida eterna? Si Cristo no ha resucitado, y nosotros aguantándonos los placeres del mundo, damos lástima a los demás.

Si esta semana que alguien le ofrezca una cerveza, usted dirá: “No”. Su esperanza es que un día usted y yo vamos a resucitar, y por eso, es que nos apartamos de los pecados de este mundo porque queremos la vida eterna. Si no hay resurrección de los muertos, dése la buena vida, pues ¿de qué sirve que nos perdonen los pecados si vamos todos al infierno? Cuando Jesús murió, El nos lavó por su sangre, pero ¿de qué serviría estar perdonado, si de todas formas te vas al infierno? Dice que por su llaga fuimos curados, así que como él murió, podemos ser sanos nosotros. Como Jesús resucitó, su mirada no está puesta en la tumba. Usted no va a vivir 20 ó 30 años mas, usted va a vivir una eternidad. Por eso, cuando alguien le dice que no vale la pena la vida en santidad en la tierra, usted dígale: “Yo le estoy apuntando a la vida eterna, a vivir junto a nuestro Señor Jesucristo”.

Yo quiero darle algunos beneficios de lo que significa que Jesús haya resucitado.

I Pedro 1:3-4 Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos, para una herencia incorruptible, incontaminada e inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros.

Dice la Biblia que Jesús resucitó para que tú pudieras nacer de nuevo. El dijo que sólo las personas que nacieran de nuevo entrarían al Reino. Cuando crees en la resurrección de Cristo, tu espíritu tiene nueva vida. Una persona que cree, nace dos veces y muere sólo una. Nacemos el día que nuestra madre nos dio a luz, y nacemos cuando aceptamos a Jesús, y morimos una sola vez. ¿Cuánta gente no quisiera una segunda oportunidad? Dice la Biblia que todas las cosas viejas pasaron. Su vida anterior quedó atrás, ahora tiene una vida nueva en Cristo Jesús. Sabe, cuando usted recibe al Señor y nace de nuevo, realmente empieza una nueva vida en Él. Su mente y el diablo le van a querer hacer la jugada de recordarle las cosas que hizo en el pasado. Hay cosas que me avergüenza contarles aquí, no me enorgullece contar las cosas que hice. Algunos de ustedes desean entrar a un lugar y no conocer a nadie, por lo que hicieron en el pasado.

En su vida espiritual, en el récord que le llevan en el cielo, esas cosas fueron borradas, quitadas, no existen. Si su mente quiere recordárselas, vuelva a orar y a agradecerle a Dios que las cosas viejas pasaron. Si el diablo le quiere recordar su pasado, tome un tiempo y recuérdele su futuro. Si usted tiene cosas ahí atrás que todavía le lastiman que le han hecho, déjelas atrás, de la misma forma que Dios lo hizo. Este domingo que celebremos la resurrección de Cristo, celebre como que todo quedó atrás. Usted ha nacido de nuevo, es una nueva persona, todos sus pecados quedaron perdonados.

Siguiente beneficio: Romanos 4:23-25 Y no solamente con respecto a él se escribió que le fue contada, sino también con respecto a nosotros a quienes ha de ser contada, esto es, a los que creemos en el que levantó de los muertos a Jesús, Señor nuestro, el cual fue entregado por nuestras transgresiones, y resucitado para nuestra justificación.

El fue entregado porque nosotros pecamos. El resucitó para nuestra justificación. Quiero explicarle qué significa la palabra “justificación”. Es un término jurídico; si usted llegaba ante un juez y él miraba que usted era culpable, entonces él lo condenaba. Si usted era descubierto que no tenía la culpa, entonces él declaraba que usted había sido justificado. El día de hoy, el juez declara que usted es culpable o no. El juez nunca te declara justo. Te dicen si estás mal o neutro, pero nunca dicen que está bien. En aquellos tiempos, el juez decía: “El día de hoy declaro que es justo, era honrado”. Valía la pena seguir el proceso, pues de ahí iba a salir honrado; el juez iba a declarar que era justo. En el cielo, se sigue declarando culpables o justos. Todos éramos culpables; si el Señor nos hubiera juzgado, nos hubiera declarado a todos culpables, pero él dijo: “Antes de juzgarlos, voy a morir”. Tomó tus pecados y fue entregado por ellos. Ya que las quitó de en medio, entonces dijo: “Ahora sí, es justo”. Viene el Padre y dice: “Se abre la sesión de hoy en la corte”, y viene el Hijo y dice: “Sólo voy a hacer algo antes, voy a morir por él”. Jesús muere por él, quita los pecados y entonces, dice: “Yo tengo un juicio pendiente”.  Resucita y luego dice: “Ahora sí, ¿podrías conocer más de este hombre?”. Y dirá: “Yo veo que estás Santo, puro”. Jesús murió para quitar tus pecados y resucitó para que fueras justo, por eso dice la Biblia que si alguien peca, abogado tiene para con el Padre a Jesucristo El justo. Si peca, Jesús dice: “Padre, ese pecado aquí cayó, ¿te recuerdas de la cruz?”. El diablo llega a decirle al Señor: “¡Es que ella ha pecado!”. Y viene Jesús y dice: “Yo soy su abogado, sus pecados están en la cruz”. Y el Padre la declara justa. El diablo es el peor fiscal porque pierde todos los casos de aquellos que han creído en Cristo Jesús. El es su intercesor. El habla a favor suyo delante de Dios. Cuando llega el diablo a decir: “Señor, te quiero decir que éste está pecando”. Y Jesús dice: “Sí, es cierto, pero te recuerda que está sobre mí”. El está intercediendo por ti. Entonces el Padre te vuelve a declarar justo, y cada vez que el diablo llega ante el Padre para hacerte quedar mal, el cielo vuelve a honrarte porque vuelve a declarar a todos que tú has sido justificado.

Romanos 14:9 Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven. Pero tú, ¿por qué juzgas a tu hermano? O tú también, ¿por qué menosprecias a tu hermano? Porque todos compareceremos ante el tribunal de Cristo.

Él tiene la potestad de juzgar a unos y a otros; El es ahora el juez. Si Él fue el que murió y resucitó, y es el Señor de los vivos y muertos, ¿por qué vas a juzgar tú a los otros? Una cosa es que el diablo sea el que te acuse, y otra es que tú acuses a otro. Tú no tienes el derecho de juzgarlos, sólo yo. El hecho que haya resucitado, y por eso, sea juez, te debería de llevar a ti a pensar que no has pasado por eso, y a ti no se te ha dado la autoridad de ser juez, sólo a El. Y de la misma manera que tú debes gozarte cada vez que el Padre te declara justo cuando el diablo te acusa, de esa misma manera deberías respetar cuando tienes una acusación de algún hermano tuyo, porque el mismo que te declaró a ti justo, lo va a declarar justo a él. Así que no murmure, no juzgue aunque tenga de qué, porque si Dios no se lo va a topar al diablo, tampoco a usted. La gente ahora dice: “Que Dios juzgue”, y se equivocan, no condene a la gente. A veces, puede tener la razón sobre algo que alguien cometió, pero el diablo puede también tener la razón sobre algo que usted haya cometido, pero a los dos los perdoné. Yo no dejo que el diablo te acuse ni quiero que nadie te acuse, darás cuenta delante de mí, no delante de ellos. No condene a la gente, no hable mal. Jesús vino para darnos vida en abundancia.

Nunca diga algo de alguien más que usted no pueda decir con integridad delante de él. Yo no puedo hablar algo de ti si no puedo decírtelo. Si usted sigue hablando así de la gente, lo van a confrontar algún día y va a quedar mal. Ese es el papel del diablo. Usted dedíquese a perdonar y a extender la misericordia de Dios.

Colosenses 3:1 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.

Si tú has resucitado con Cristo, la mirada en tu vida, a donde tú apuntas, no debe estar en la tierra, sino en las cosas de arriba de los cielos. Si sólo pones tu mirada en las cosas de la tierra, es muy corta. El te dio la vista para ponerla en cosas mayores, grandiosas. Si bien es cierto que debes usar tu fe para crecer y multiplicarte, no lo hagas en contra de las cosas eternas, porque sería el colmo que obtuvieras aquí y no tuvieras nada en el cielo. Ponga la mirada en el día en que Dios venga por nosotros; ese día todo lo que tengamos en la tierra, se van a terminar. Ese día tendrá todo aquello que usted ha construido para la vida eterna. Su vida debe tener una mira; si usted va a tener una vida en Cristo, entonces busque las cosas eternas, busque tener todo cuanto Dios quiera darle allá. Si Dios le ha prometido darle galardones por lo que ha hecho en la tierra, busque tener los mayores galardones. No puede ser que se esfuerce aquí por un aumento y que no se esfuerce por las cosas de allá arriba.

Levante sus manos al cielo y apunte a las cosas de arriba, a lo eterno y te pídale a Dios que le ayude a hacer tesoros en los cielos.

Efesios 2:4-7 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

Este es el gran amor de Dios, que te perdonó, te dio nueva vida y te sentó en lugares celestiales para que en los siglos venideros, el pueda decirle a toda la gente que El es bueno y misericordioso. Se lo voy a ejemplificar así: Aquí está Héctor, talvez nosotros no conocemos su vida anterior, pero en el cielo sí. El Señor dice: “Yo quiero manifestar lo bueno que soy, así que voy a tomar a un pecador, lo voy a perdonar y le voy a dar el puesto de mayor honor, ese puesto es estar sentado con Jesucristo en lugares celestiales”. Las caricaturas nos enseñaron que si moría, se volvía un angelito. Usted no tiene la posición de un ángel. La posición que Dios te ha dado es superior a los ángeles, porque ningún ángel está sentado a la diestra del Señor en lugares celestiales. Cuando usted está invitado a un lugar importante, lo sientan a la mesa y alguien le sirve. Quien le sirve no está sentado. El Señor no sólo te dio entrada al cielo, sino al lugar donde Él está sentado y los ángeles están ahí para servirte. No se va a convertir en un ángel; usted es un hijo de Dios y ningún ángel es llamado hijo de Dios. Usted tiene un puesto que es superior a cualquier otro que cualquier ser pueda tener. Le voy a poner otro ejemplo: Ven tú, vas a hacer el papel de un demonio, y tú un ser humano no redimido, y tú vas a ser un ángel.

Entonces, en el mundo espiritual hay algo así como estos rangos. El hombre sin Cristo está a la cola de la cadena, ahí vienen los demonios y los ángeles; cada uno tiene una jerarquía distinta, y viene el Señor y dice: “Te voy a perdonar”. Y la pregunta es: ¿Qué posición le va a dar el Señor? El dice te va a perdonar y ya no vas a estar en este escalón, y te sube dos escalones y te lleva hasta el cielo. Pero dice: “No quiero que estés de pie, yo quiero que te sientes como yo”. Y lo sienta en los lugares celestiales. La posición que usted y yo tenemos es la más alta posición que se ha dado. El diablo quisiera estar ahí, y Dios te pone a ti para mostrar por los siglos de los siglos que Él es bondadoso. “Lo tengo ahí arriba para decirte que soy bueno, misericordioso por la eternidad”. El va a poder decir a todo el universo: “Yo soy un buen Dios, una prueba de mi bondad, es que al lado de mi trono va a ver a Héctor, y él sólo puede estar sentado ahí porque Dios es bueno”. Tu posición es la más alta. Tal vez, dices: “Pastor, yo no me siento como que este en lugares celestiales, me siento como que si estoy pasando el Niágara en bicicleta”. Sí, esa es tu situación, pero no tu posición. Tu posición es estar sentado en el mejor lugar.

I Tesalonicenses 4:13 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.

La ignorancia produce más tristeza. Si tú crees que Jesús murió y resucitó, debes saber esto: “El día que Jesús venga por nosotros, con Él vendrán todas las personas que han muerto creyendo en Jesús, y los que estemos vivos, seremos arrebatados. Ese día veras por primera vez a Jesús a quien tanto has amado, lo verás cara a cara, estarás delante de él y ese día, después de haberlo visto a El, podrás ver a toda persona que ha muerto creyendo en Jesús, lo veras con un cuerpo entero, incorruptible, un cuerpo que no puede tener una enfermedad, sufrir un dolor, ni volver a tener la muerte. Cuando vaya a un funeral, hable a las personas que estén ahí, y diga: “Lo vas a volver a ver, pronto”. Este día de la muerte, es como el nacimiento. Cuando uno muere, todos lloran, pero la persona ríe. Si la persona pudiera resucitar, ¿qué te diría? Yo estoy muy bien, estoy pleno, completo, en paz. Las personas que mueren en Jesús están en un mejor lugar que usted y yo. Muchas veces, nosotros queremos que todos resuciten, pero un día me dijo Jesús: “No me preguntes a mí si quiero resucitarlo, sino pregúntale a ella si quiere”.

Una vez escuche el testimonio de una persona que resucitó a 12 personas, una de ellas fue su esposa. El pasó orando y la mujer no resucitaba, y este hombre la tiraba contra la pared y le decía: “Resucita”. Y dice que el Señor le dijo: “Voy a tener que volverte a enviar porque tu marido no va a detenerse hasta que no resucites, entonces en una de esas, ella resucito y le dijo: “¿Qué estás haciendo si yo ya estaba alegre con el Señor? Y dice que le dijo el hombre: “Pues muere de nuevo en el nombre de Jesús! Cuando puede ver la muerte a través de los ojos de Jesús le deja de tener miedo. Cuando alguien muere, la gente dice “lamento la perdida”. Pero Pablo decía: “Para mí la muerte es ganancia”. Si usted piensa en sus seres queridos, ellos están mejor que usted. Si usted piensa en ellos, va a sentir paz. Entonces el amor por esa persona consiste en pensar en esa persona y no más en usted, eso es amor. Lo otro es un amor egoísta, no piense lo que usted perdió sino lo que el gano. Dice la Biblia que el luto se cambie en gozo, el lamento en alegría. Usted va a volver a ver a esas personas. Dice que en un abrir y  cerrar de ojos, nuestros cuerpos serán transformados. A ese cuerpo no se le cae el pelo, no le sale una espinilla, no tiene miopía, es un cuerpo glorioso, es el cuerpo que Jesús tenía cuando resucitó. Todos nos vamos a poder identificar, pero todos tendremos la mejor edad que usted ha tenido en la tierra. Usted va a poder reconocer quien es su padre, bisabuelo o tatarabuelo. Quizás no coincida a algunos de ellos, pero los va a reconocer porque usted va a tener un conocimiento pleno.

El día que llegue al cielo, después de haber adorado al Señor, quiero conocer al hijo que perdí, nunca lo conocí. El está mejor que yo, y en mejores manos que en las mías. Todos vamos a volver a vivir. Vamos a estar y de repente va a escuchar una trompeta del cielo y usted va a reconocer la voz del Señor, esa es nuestra esperanza. Así que esta semana, cuando vea imágenes sobre la pasión y muerte de Jesús, tenga en mente esto Sin la resurrección de Cristo, no tendríamos esperanza alguna. Cuando yo me convertí a Jesús, yo tenía un crucifijo y lo baje, dice El dios que llevo en mi corazón, ya no esta en una cruz, su tumba está vacía. Por eso, ya no valoramos tanto la cruz, como valoramos el trono. El vive dentro de su corazón por la fe, es real. Cuando alguien me pregunta por que no oro a un santo. Yo le digo que tengo conexión directa. Mas cerca no puede estar. Que el haya resucitado significa que usted ha nacido de nuevo, que es declarado justo, que nadie lo puede condenar, que tiene una silla en los lugares celestiales con Cristo, significa que le estamos esperando de nuevo el día que venga, que vamos a resucitar el día de Jesucristo. ¿Cuántas cosas significa el hecho que haya resucitado? Pablo decía Todo yo lo considero basura con tal que pueda experimentar el poder de la resurrección de Jesús. La resurrección es una experiencia que todos debemos tener. Si va a orar esta Semana Santa y va a recordar que Cristo murió, tome un momento para recordar también que El resucito.

¡Gracias, Padre, porque Jesús resucitó!

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