El peligro de no ser agradecido

De gracia recibisteis, de gracias debes de dar. Cada uno sabe lo que de Dios ha recibido, cuánto y cómo. Usted ha recibido mucho de Él: la vida, el trabajo que tiene o tuvo, la salud.

El peligro de no ser agradecido

Desde que yo me convertí, decidí creer por una vida mejor. Las cosas no cambiaron de un día para otro y no necesariamente algunas mejoraron, sino que se complicaron. Entendí que mi vida tenía un control, que tenía un propósito, que Dios me estaba moldeando de tal forma que estuviera preparado para el siguiente nivel de bendición para el que me quería llevar. Comprendí que es exigente, no es fácil, duele, pero es necesario. Una de las cosas que me ayudaron a entender fue poder encontrar dentro de mi corazón todas aquellas actitudes que pueden llegar a llamar la atención de Dios. Es importante que lo eduquemos, porque puede lograr mucho o perder mucho; puede avanzar o dejar de hacerlo, puede llegar a manifestar cosas que no nos gustan, pero de alguna manera, salen a luz. Por necio, no atendí al llamado de Dios antes, por eso debemos ir rápido para compensar el tiempo que perdimos haciendo cosas que no debíamos.

Si usted es soltero, Dios está trabajando para que llegue a ser un buen esposo o esposa. Si ya es casado, El está obrando para que se convierta en uno bueno. Lo peor que nos puede pasar es que perdamos algo por un momento de enojo. En la Biblia, hay hombres que por un momento de tentación, cayeron y dejaron de obtener lo que es eterno. Aquí estamos para lograr que lo que obtengamos sea permanente. Queremos la salvación para siempre;  el perdón, también. En la Biblia aparece en el Libro de Mateo 11.

Está Jesús hablando y le manda a decir esto a Juan el Bautista, el cual estaba en una cárcel preso injustamente, y él mandó a preguntar si realmente era Jesús. Verso 4: Id y haced sabed a Juan las cosas que oís y veis. En el reino se oyen y se ven las cosas. Verso 5… y a los pobres es anunciado el evangelio y bienaventurado es el que no halle tropiezo en mí. El problema es cuando Dios hace que se mire y oiga lo que en el cielo hay y nosotros no vemos ni escuchamos. O nunca lograron aplicar la enseñanza a algo práctico para sus vidas. Aquí Jesús empezó a hablar de los milagros que estaban sucediendo; sin embargo, más adelante pasa algo para algunas personas que vieron y escucharon, quienes pudieron gustar lo del Reino y no provocó nada en ellos. Lo más triste es ir a la iglesia, ver que Dios está ahí, reconocer lo que está haciendo, y nuestra vida sigue igual. Estar delante de Dios y salir igual o peor, frustrado de ver lo que Dios hace con otros y no conmigo. ¿Qué puede suceder dentro del corazón de una persona que viendo no vea?

Versos 20-22 Entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido, diciendo: !!Ay de ti, Corazín! !!Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras.

En el verso 20 aparece  que Jesús hizo muchos milagros. Dios al día de hoy, sigue haciendo milagros. Él le otorgó el milagro de la salvación. Usted ya no va al infierno, siempre y cuando proteja su salvación. Aquí Jesús hizo muchos milagros para lograr que se arrepintieran, para lograr que la manera de seguir la vida cambie en las personas, por eso es que Jesús les hizo el milagro aquellos hombres que tenían lepra, y sólo uno de ellos regresó para agradecer. ¿Por qué de diez sólo uno? ¿Por qué de tantos milagros de sanidad, Jesús buscó que se arrepintieran de sus pecados? Esta gente no respondió. Lo peor que nos puede pasar es tener un corazón que no reconoce lo que Dios está haciendo. Peor aún, ser indiferente; como que si eso es para otros, no para nosotros. Él logró manifestarse; sin embargo, a estas ciudades no les importó, entonces llega el juicio. Hay una ley dentro del reino de Dios: Al que mucho se le es dado, mucho se le demanda. De gracia recibisteis, de gracias debes de dar. Cada uno sabe lo que de Dios ha recibido, cuánto y cómo. Usted ha recibido mucho de Él: la vida, el trabajo que tiene o tuvo, la salud. El problema como seres humanos es que nos enfocamos en lo que no tenemos, sin ver todo lo que hemos tenido. Que nos comparamos y no logramos valorar todo lo que Dios nos ha dado, nos comparamos con otras personas que ni siquiera tienen a Dios. La vida de ellos es temporal y su fin ya sabe cual es. Pero habiendo Dios manifestado en esos lugares, no reconocieron el tiempo de su visitación. Todos los seres humanos tenemos un tiempo de visitación departe de Dios, para unos es por mucho tiempo y para otros, sólo fue un instante en su vida. Él es un buen recuerdo en su mente y corazón.

Verso 23 Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta el Hades serás abatida; porque si en Sodoma  se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy.

Que triste que hayan comparado a Capernaum con Sodoma y Gomorra. Aquí Jesús está dictando un juicio y todos sabemos los pecados que se hacían en esas ciudades, pero hay algo todavía peor y por eso, les dictamina un juicio. Pero, ¿por qué hablo de esta parte, que parece algo muy duro? Y es que nuestro deber es aprender de lo que las otras personas hicieron al no ver lo que Jesús quería hacer en sus vidas. La intención de este mensaje es que cada uno de nosotros podamos identificar los detalles que Dios tiene para nosotros. Nuestra vida quizás no va como quisiéramos, no han llegado todas esas oraciones que ha hecho, esas promesas o no como usted quiere, pero lo peor que nos puede pasar es dejar de pedirlo, de reconocerlo y de agradecer lo que hemos tenido. Tal vez ahora está enfermo, pero debe agradecer la salud que ha tenido siempre. Lo peor que nos puede llegar a suceder es que como nosotros no tenemos ninguna enfermedad, nos desentendamos del que sí la tiene. Yo entendí que cada vez que voy a orar por un enfermo, primero debo dar gracias por la salud que tengo.

En una ocasión en Noches de Gloria, me tocó compartir la habitación con alguien, y se levantó a orar, empezó a dar gracias por sus ojos, sus oídos, sus pies, por todo. A mí me dio risa, y lo empecé a molestar. Pero pude entender e identificar a un hombre que valora cada cosa que tiene hoy. El problema es que nos lamentamos cuando dejamos de tenerlo. Pero, ¿cómo puede endurecerse tanto un corazón que llega a olvidar todos los detalles que Dios tiene para nosotros? Dios me ha concedido cosas que sólo las he pensado, ni siquiera se las he pedido. Pero si no tenemos cuidado con esas pequeñas cosas, no tendremos cuidado con las mayores.

¿Como se puede llegar a endurecer el corazón? Encontré algo en los versos 25-30. En aquel tiempo, respondiendo Jesús, dijo: Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque escondiste estas cosas de los sabios y de los entendidos, y las revelaste a los niños. Sí, Padre, porque así te agradó. Todas las cosas me fueron entregadas por mi Padre; y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo,  y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga.

Humildad, mansedumbre. Jesús pasa de hablar del juicio de estas ciudades que fueron ajenas a la manifestación del Hijo de Dios, y termina hablando que vayan a él los cargados y El los hará descansar. ¿Por qué habla de trabajo? ¿De ser humildes? ¿Qué tiene que ver con el orgullo de una ciudad que se desentendió de la gracia de Dios? ¿No será que el trabajo y el afán no les permitió ver la manifestación de Jesús sobre sus ciudades? ¿No será que al estar involucrado tanto en el sistema no les permitió ver que El sanó a un ciego? ¿Qué es más fácil? ¿Que un ciego mire o que usted salga de sus deudas? Yo digo que salir de las deudas, pero esta gente estaba tan involucrada en sus cosas, que no se dio cuenta del milagro. ¿No será que ese era el problema que estaba viviendo esta gente? Estaban tan preocupados por el quehacer diario, que no hay tiempo para descansar en él y encontrar la fórmula para salir de eso. Jesús empezó haciendo lo más difícil y no lo vieron, porque lo más difícil era cómo generar más en el sistema que tenía. Usted no va a poder ver todo lo que Dios quiere hacer mientras, la desesperación siga en usted. Es más glorioso ver a un sordo escuchar que salir de una deuda.

Que nunca nuestro corazón se endurezca para dejar de hacer lo que Dios está haciendo. Porque si está haciendo eso, seguramente hará lo que nosotros necesitamos, pero no estamos para provocar en Dios un juicio.

Señor, gracias por tu Palabra. Voy a guardar mi corazón de cometer el error de no ver Todo lo que estás haciendo en mi vida, seré cuidadoso con cada detalle, cada momento, cada bendición, porque estoy listo para la próxima bendición sobre mi vida.

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