El poder de Dios y tu identidad

Cuando se derrama el poder en un lugar y no se administra, se puede quedar solo allí, pero cuando se orienta para lo que Dios lo dejó, produce crecimiento

El poder de Dios y tu identidad

Las últimas dos enseñanzas han tratado de cómo caminar en el poder del Espíritu Santo. La primera es ser guiado por el Él, ocuparte en las cosas del espíritu y no de la carne, pensar en las cosas del espíritu y no las de la carne. Para poder ser guiado por alguien, uno tiene que oír a alguien. Si tú aprendes a escuchar al Espíritu Santo, para eso se requiere quietud y silencio. La carne es especialista en querer hablar, por eso es que cuando oramos, lo hacemos a veces como loros, y nada más terminamos de decir lo último, nos levantamos y nos vamos. No hacemos tiempo para escuchar a Dios, no nos quedamos ahí hasta que nos hable. ¿Cómo sabes que Dios te habla? Lo vas a saber; no te  preocupes, tienes un chip adentro que reconoce la voz de Dios cuando eres una persona que lee la Biblia. Si no lo haces, te puedes confundir oyendo cosas. Los espiritistas son los que oyen cosas, pero no leen este libro; los curanderos, los brujos, tanta gente que dice que oye, pero no lee.

 

Este libro costó la sangre de muchos profetas, incluyendo la del hijo de Dios, Jesucristo. Si tú quieres ser un ser espiritual, la Palabra dice que Jesús dijo: “Las palabras que yo os he hablado, son espíritu”. Nadie está lleno de espíritu sin estar lleno de Palabra. Lee tu Biblia kilometrada, subráyala, anótala. No tengas miedo, el libro como tal no se ofende si haces eso, pero tú vas a identificar mejor dónde queda cada pasaje. Tienes tu propia manera de encontrarlos, de anidar un pasaje con otro, así que métete en la Palabra del Señor. La segunda enseñanza que di fue acerca de aprender a no sólo oír, sino a ver, y conforme vemos, así actuamos. Terminé  con un pequeño laboratorio, puse personas a orar y les dije: “Ve y miras a quién escoges”. Tenemos que aprender a ver para saber si oramos, para ver si instruimos, si corregimos o para ver si decimos una  palabra de fe.  Entonces, ¿qué es lo que vemos que está pasando? Eso es lo que nos indica qué tenemos que hacer. La unción se administra, todo poder  que no es bien administrado es peligroso. Ahora bien, di conmigo: “Mi identidad y el poder de Dios”. Difícilmente vamos a saber quién es Dios y su poder si no sabemos quiénes somos nosotros también. Y te voy a enseñar algo muy poderoso esta noche, espero que lo tomes: Marcos 3:7-12. Diga conmigo: El Señor no sólo decía, sino hacía. Ahora di conmigo: “Yo predico diciendo y haciendo”. Ahora diga conmigo: “Donde el poder de Dios está, y su Palabra se predica, la multitud es inevitable.

 

Cuando se derrama el poder en un lugar y no se administra, se puede quedar solo allí, pero cuando se orienta para lo que Dios lo dejó, produce crecimiento. Pablo decía: “Yo no vine a ustedes con palabras persuasivas ni humana sabiduría,  sino con demostración”. Di: showtime, esa palabra es demostración en el diccionario en griego. Y eso era lo que Pablo quería decir en Corintios cuando yo la leí, que la demostración  de espíritu  en esa palabra “demostración” quiere decir “show, enseñar, mostrar” a la gente algo. A veces yo estoy orando en mi cuarto, en el hotel o donde esté, antes de las Noches de Gloria y la unción preciosa inunda el dormitorio. Y yo siento que no me da el cuerpo, que me voy a morir literalmente y me siento hinchado del poder de Dios, aunque usted no crea me hincho algunas veces. Y cuando empiezo ya a ver los milagros y ver lo que va a ocurrir y a tener visiones, yo le digo al Señor: “showtime”. Y no estoy hablando del show que Ricky Martin quisiera ver. Dios tiene su show, fue Dios cuando hizo lo cielos, las estrellas, los colores… Eso es un show y el mundo ha tratado de copiar eso. Como nosotros, no usamos la Palabra entonces creemos  que es una mala palabra, y en la Biblia no lo dice; entonces, cuando tú empiezas a comprender  las palabras en la Biblia que pegan contra tus prejuicios religiosos. Donde quiera que tu vayas no lleves solo palabra si no una demostración de el espíritu. Diga conmigo: donde quiera que yo vaya, llevaré Palabra y demostraré y mostraré el poder de Dios. ¿Qué tenemos que hacer cuando vayamos a un lugar? Mostrar el poder de Dios. Jesús les dirá eso; cuando demostraba el poder de Dios, tenía la atención de la ciudad entera, la ciudad se agolpaba para ver qué iba a hacer. Por lo que hacía,  se ponían a escuchar qué  iba a decir. El poder de Dios no lo dejó así por así, capta la atención y hecho este estruendo, dice: Hechos 2, que se junto la multitud. ¿Cuántos se juntaron? La multitud.

Di conmigo: “Mi célula estará llena, la gente  se va a agolpar a la puerta de mi casa porque demostraré el poder de Dios, amén”. Si queremos que nos pase  lo que a Jesús le pasa, tenemos que hacer lo que Él hacía. Por eso, estás aquí aprendiendo. Dice la Palabra del Señor ahora acá: Y dijo a sus discípulos que tuviesen siempre la barca lista  a causa del gentío para que no le oprimiesen, porque había sanado a muchos. De manera que por tocarle, cuantos tenían cargas, caían sobre él y los espíritus inmundos al verle,  se postraban delante de él y daban voces diciendo: “Tú eres el hijo de Dios”. En las Noches de Gloria, yo he querido hacer algo: Le voy a contar algo como iglesia, como mi familia, como su pastor. A pesar de lo cansados que son los servicios, hubo un tiempo que dije: “Yo voy a saludar a las gente”, porque algunos dicen “me voy a la cortinita”. Entonces me puse a saludar a la gente, pero no querían saludar sino que llorar, peor cuando ven el poder de Dios, es difícil poder hacerlo. Cuando todas las Noches de Gloria comenzaban, oramos uno por uno para que el Espíritu Santo fuera lleno, pero si es así,  no vamos a terminar nunca de llenar el mundo. Uno por uno no terminamos nunca, y  le pedí al Señor que me diera una estrategia para que todo el mundo fuera lleno y sano sin que tuviera que bajar a tocarlo, porque intenté hacerlo en Ecuador, casi me quiebran el codo.

 

Les voy a contar esta anécdota: En Venezuela, igual hay que tener la barca lista por causa del gentío en Venezuela le digo a Raúl: “¿Por dónde me van a sacar? La gente cuesta que comprenda eso, pero a Jesús eso le pasaba. El estadio y la tarima estaba  al frente, en medio llena y yo dije “voy a salir por atrás, pero lamentable mente el chofer del carro no lo puso donde estaban las gradas. Entonces yo bajé y el carro estaba hasta el otro lado, entonces empecé a caminar al carro cuando de repente del otro lado, iba una mujer pasadita de libras. Siendo sensato, estaba un poquito más que pasada de libras y grande, pero como hacían en las películas, yo venía y ella hacía contra mí. Y decía: “Pastor Cash”, y me abrazaba. La gente la quitaba y les dije que no la quitaran, y me tiran a la camioneta ya iba yo todo mareado. Luego, una niña se quiere meter, pero no podemos hacer eso. Yo creo que Jesús por eso decía “tengan lista la barca por causa de gente, dice la Biblia que la gente le caía encima. Lo que te quiero  decir es que cuando el  poder de Dios te acompaña, te van a pasar cosas gruesas. En el congreso, hicieron una sección para firmar libros; los niños se me sentaban en las piernas y todo. Al día siguiente, me dijeron que ellos querían que la gente fuera tocada por mí y sólo oré y la gente que estaba allí antes de que entraran, quedo sana. Y cambio el ambiente y la gente se caía al entrar. Diga conmigo: “yo administro el poder de Dios”.

 

La Palabra dice: Mas Él les reprendía mucho para que no le descubriesen. Jesús hacía lo que hacía porque sabía quién era. Mientras no sepas quién eres, no vas a poder administrar el poder de Dios como debes. Mentira que el poder de Dios va  a ser manifiesto con gente de problemas o gente rechazada. Y toda esa gama que existe de mentira que se va a  manifestar con hombres de falsa humildad que no tienen identidad. Muchos hombres decían que eran profetas, pero Elías sabía que él era Elías, el profeta porque tenía una identidad y que era alguien, no uno más. Pablo decía: “Aunque yo no sea apóstol a otros, sí lo soy a ustedes. Él no entendía que no era ni para quienes no era, sino que sí era y para quienes sí era. Entonces, tú tienes que comprender que no sólo eres un hijo de Dios, tienes que pasar tiempo con Dios para comprender quién de esos hijos de Dios eres tú. Volviendo al laboratorio, le dije a un joven que lo puse a orar por una jovencita, pero cuando oró no le vio la fe a él y cuando yo me voltee, dije “lleno”. Y se fueron los dos para abajo. Para darle fe a la gente, ellos te la tienen que ver a ti también. Puede ser que no demuestre fe, porque eso no sirve para nada Dios. Necesita gente segura que sabe quién es, para lo que sirve; que sabe para lo que la mando Cristo, sabe que Dios camina con el que desarrolla una seguridad en sí mismo también. Si no te conoces tú, no conoces al Señor. Dice que el poder salía de Jesús. Lucas 6:17. La gente llega a tu célula para oírte. No puedes quedarte callado. Diga conmigo: “Va a llegar el día, en que vamos a ver  que todos sanen”.

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