|
El fundamento de mi relación con Cash
1 Timoteo Ninguno tenga en poco tu juventud, sino se ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, fe y pureza Es una etapa purísima, que hay que aprender a disfrutarla. En enero, cumplimos 23 años de casados con el pastor Cash. Tuvimos la oportunidad de ser dos años cuatro meses novios. Lo conocí cuando tenía 17 años, me casé a los 19, eso no quiere decir que así vaya a pasar contigo. Pero en ese tiempo, se estableció la base de nuestra relación. Es importante que puedas darte cuenta que estás en ese proceso de edificar este fundamento, esta base. Dios quiere que lo hagamos. Yo deseaba tener novio, y a los nueve años me hinqué a la par de mi cama y le dije: “Yo quiero tener un novio, no sé que es, pero quiero que te ame a ti, que esté interesado en ti al cien por ciento, y que me vea linda”. En ese tiempo, yo no conocía qué era una iglesia cristiana, qué era el evangelio, ni las promesas de Dios para mi vida, pero sí estuve consciente que El me había guiado a hacer una oración. En esa época, recuerdo que había decidido en mi corazón servir al Señor sobre todas las cosas. Mi deseo era servir a Dios, necesitaba de El por el contexto en el que estaba mi familia. Cuando vienen las personas a que les firme su Biblia, les escribo: “Ama a Dios sobre todas las cosas”. En ese tiempo, yo dije: “Yo no quiero tener novio, te quiero servir a ti”. Y entonces, apareció el pastor Cash. Yo tenía varias amigas que decían: “Ese joven está guapísimo,” y luego se preguntaban si era mejor él o Cash. Yo no conocía a Cash en ese tiempo, pero ellas hacían ese comentario. Yo les decía: “No sé quién es Cash, pero el que está allí está guapísimo”. Y así era el ambiente con ellas. Comencé a ir al grupo de jóvenes de Fraternidad Cristiana y decidí servir al Señor y servirle. Cuando vi a Cash, dije: “El es”. Se me olvidó todo lo que había dicho sobre no querer tener novio, me gustó tanto, lo vi guapísimo, que dije: “Sí me gusta, lo voy a conocer”. Recuerdo que fui al cine Reforma, estaba lleno, y había dos lugares vacíos a la par de él y él muy amablemente, levantó la mano para decir que ahí había lugar. Yo lo había visto dos años antes en Retalhuleu jugando Voleibol. Cuando lo vi en la iglesia, dije: “Yo lo conozco, le tengo que hablar”. Me volteé y le dije: “Usted juega voleibol, me gustaría irlo a ver jugar”. Así fue como comenzó la relación con Cash. El tiene su versión y la cuenta de otra forma, la van a oír más tarde. Eso sí, me quedé sin amigas, porque estaban interesadas en él. Ya no platicaban igual conmigo, porque yo les había ganado. ¿Por qué estoy contando esto? Porque sé que en estos tiempos, necesitan buenos ejemplos de matrimonio, de respeto, de admiración. Es tanta la confusión y los medios de información erróneos que necesitan ayuda de parte nuestra para los consejos y las bases bíblicas que podemos compartirles a ustedes. Si nosotros pasamos esas pruebas, ustedes las pueden pasar. Si tuvimos paciencia, ustedes pueden tenerla, pero dice que es una etapa que debes disfrutarla. Nosotros no podemos disfrutar que no te guste alguien, que no sientas atracción por alguien, es algo muy normal, gracias a Dios El nos hizo diferente. Un paréntesis, si usted no sabe si es hombre o mujer, mírese su cuerpo. Dice acá que no tengamos en poco la juventud. Necesitan aprender a disfrutar en el tiempo en que están. Por eso, nos gozamos en este congreso, ¡qué mejor que puedan conseguir un novio aquí que en otro lado! Se trata de decisiones, tienes que tomarlas, si te gusta hacer un deporte, sólo toma la decisión de hacerlo; si quieres buscar de Dios, ven a la iglesia; si quieres tener una novia o novio, hay que tomar decisiones, debes aprender a entablar una relación con otra persona. Eso sí, te vamos a garantizar que si buscas primeramente el reino de Dios y su justicia, todo lo demás vendrá por añadidura. Debido a que amo a Dios, amo a Cash, los amo a ustedes, amo su Palabra. Esa base fue el amar a Dios. Yo no creía en el matrimonio, la sujeción, la autoridad. Ustedes, caballeros, tienen delante de Dios la autoridad para establecer la relación. Cuando estaba buscando al Señor, me di cuenta que no sabía nada de autoridad, ni de matrimonio. Lo había visto en mis padres, pero era una idea muy vaga. Le dije al Señor que quería tener un buen matrimonio, y empezó a trabajar conmigo. Esos dos años fueron cardíacos. Yo había tenido unos amigos antes, que habían sido muy especiales, muy atentos y cariñosos, pero yo decidía qué hacer. Cuando conocí al pastor Cash, ahí sí no. Desde el primer momento, él estableció las cosas que a él le gustaban, era un hombre seguro de sí mismo, y eso a mí me gustó mucho. Fue lo primero que me llamó la atención para entablar una relación. Recuerdo que estábamos en la sala discutiendo sobre algo y al él no le pareció la forma en que yo reaccioné, lo que le dije. En eso, él se levantó y se fue. Yo había estado neceando con una misma cosa que no tenía sentido, y él se molestó y se fue. Luego, regresó y me dijo: “Hiciste esto y eso malo”. Me gustó que me pusiera en mi lugar. Las mujeres necesitamos eso, alguien que nos sirva de ejemplo, alguien a quién admirar, apoyar y ayudar. Y eso es lo que causó el pastor en mi vida, estamos hablando de 17 años. Ahora se están poniendo las bases en tu vida si vas a querer una relación o no. ¿Eres tú un creyente? Vas a poder ser ejemplo si eres uno de ellos, por eso es que necesitamos hacer parte a Dios de nuestra vida, para que haya esa seguridad en nosotros. A los hombres también les gusta que seamos seguras de nosotros mismas. ¿Cómo hablas? De una forma pesimista, siempre andas criticando, murmurando, chismeando, dices malas palabras, mencionas Quiero que te hagas ciertas preguntas: ¿Estoy orgulloso de él o ella? Si tienes un amigo o planes de tener un novio, estas preguntas te van a ayudar a saber si es una relación sana o no. ¿Me avergonzaría presentarla o presentarlo a algún personaje o alguna otra persona? ¿Me avergüenzo o no de la persona? Tienes que fijarte en alguien del cual no te puedes sentir avergonzado o avergonzada, por eso es que nos tenemos que cuidar física, emocional y espiritualmente. Nadie va a querer salir con alguien con quien se sienta mal. Segunda cosa, ¿siento respeto por la persona de quien creo estar enamorado o enamorada? ¿O me tomo la libertad de tratarlo mal o abusar de él o de ella? El verdadero amor es sinónimo de pureza, no sólo la apariencia, sino el sentimiento de tu alma hacia tal persona. El verdadero amor piensa en la persona amada en términos puros. Si un individuo cree estar enamorado, pero sólo tiene sentimientos egoístas, se trata de una pasión, no es amor. Tercera, ¿tengo plena confianza en su amor y fidelidad? ¿O hay celos o sospechas infundadas en mi corazón? Recuerdo que en ese tiempo que éramos novios con el pastor Cash, yo la sufrí. Yo comencé a quererlo mucho. Comenzamos a salir un mes, dos juntos y a mí me gustaba muchísimo. Se me declaró y le dije que sí, que ya era hora que me lo pidiera. Ya sé que no es secreto, porque él lo ha contado en todos lados. Yo era muy aventada y esa es una gran virtud. Sí, porque es parte de la identidad que uno tiene. Si lo usas correctamente, vas a tener una buena relación con alguien. Si eres tímido, miedoso, no vas a lograr tener una buena relación. Todo empieza con las maripositas en el estómago, pero si esperas que un ángel se aparezca para decirte qué hay que hacer y te hable a ti, vas a llegar a anciano y no vas a tener relación con él. Si te gusta, pasa cerca, provoca que te mire y que diga algo, trata de acercarte y hablarle de una forma sana, correcta. Todo comienza en la amistad. Tienes que tener una buena amistad, provocar que sean amigos. Esos son los consejos que les hemos dado a nuestros hijos y esperamos que los sigan. Uno debe ser un buen amigo, ahí puede confirmar muchas cosas para el futuro. No puedes decir “él es,” sino sabes qué le gusta, cómo come, cómo se viste, necesitas tener una relación. Comenzamos a salir juntos, lo respeté, lo admiré, decidí en mi corazón apoyar, ayudarlo en todas las áreas. El estaba bien seguro que quería servir al Señor y yo sabía que si iba a acceder a cosas con él, a tener esa relación más larga, yo tenía que servir al Señor también. Tiene que haber esa afinidad. Y en esos dos años, cuatro meses, pulimos muchas cosas, entre ellas los celos. Las jóvenes se me acercaban y decían: “A mí me gusta Cash y voy a hacer todo lo posible por quitártelo”. Si no logro superar esa área de los celos en el noviazgo, ahora no podría con tantas mujeres. Los celos son más duros que el seol, que la muerte. Si los tienes, es porque hay falta de algo en tu vida, no estás seguro de ti mismo. Si eres topado, guapo, agradable, cariñoso, deportista, trabajador, ¿por qué no vas a estar seguro de ti mismo? Si no tienes nada que dar, estás desarreglado, sucio, hueles mal, no eres agradable, no te gusta ningún deporte, entonces sí preocúpate. Hay que darle ese aplauso fuerte al Señor. Créanme que es complejo hablar de este tema, porque el noviazgo como tal no existe en Otra pregunta que te puedes hacer es: ¿Podemos conversar juntos durante largas horas o no tenemos nada que hablar? ¿Hay algo en común? ¿Hay afinidad? Por eso, es importante que no nos unamos en yugo desigual. Posiblemente, empiezas a querer servir al Señor y tu pareja te habla de limones y peras. Ahí tienes que ver si tienen algo en afinidad, un deporte, ir al cine. El amor no es algo automático, debe cultivarse y para eso, hay que compartir uno con otro. El amor se expresa en hechos y palabras. ¿Quiero ser la clase de persona que mi compañero pueda respetar o pretendo hacer todo a la fuerza? ¿Me quiero salir siempre con la mía? ¿Busco mi bien y no los deseos del otro? No puedes ser egoísta a la hora de tener una relación con otra persona, no puedes demandar qué te van a dar ti. Tenemos que aprender a ser agradables. Que cuando te vea, diga “yo quiero saber por qué es tan agradable”. Igual la mujer, debe tener discreción, dejen que ellos investiguen algo. Provoquen que investiguen algo. Uno necesita estar interesado, curiosear, investigar qué es lo que tiene esa otra persona; estoy hablando en el sentido emocional. No puedes ser egoísta, tienes que pensar en dar. Eso es lo que yo pensé: “quiero agradarlo a él, voy a ser de su apoyo; sé que lo que está creyendo vale la pena”. ¿Quieres que tu novio o novia te respete? Tienes que estar afín a él. Debes preguntarte: ¿El es el idóneo o la idónea para mí? ¿Será que puedo suplir algo para su vida? ¿Será que él puede suplir algo para mi vida? ¿Me resulta físicamente atractiva? A veces, se cae en otro extremo, hay jóvenes que quieren súper espiritualizar las cosas y no se preocupan por lo físico, dejan esto como segundo plano, y luego se avergüenzan de su pareja. Tiene que haber una atracción física, después de casados, uno no puede estar escondiéndolo. ¿Están de acuerdo mis padres con nuestro noviazgo? Deja que tus padres participen. Cuando veo para atrás, me pregunto cómo mi mamá dejó que me casara a los 19 años. Pero ella vio la formalidad de nuestro noviazgo, cómo nos respetábamos, la disciplina que tenía él para trabajar, a qué hora entraba y salía de la casa, cómo se iba superando en su trabajo, etc. No fue tan fácil la decisión. Los padres observan cierto respeto para las novias o novios. Es muy importante que busques el consejo. En la edad en que estás, no quieres oír mucho consejo, te quieres dejar guiar por el instinto, quieres arriesgarte. A veces, te va bien y a veces mal. En la abundancia del consejo está la sabiduría. Tal vez no vas a ver algunas cosas que las demás personas van a ver. Tienes que investigar, tener cuidado. Y qué mejor que los padres den una pauta de cómo está esa relación. ¿Estás dispuesto a esperar cuanto tiempo sea necesario? Cuando una persona está apurada por casarse, las cosas no andan bien. Cuando hay apuro, generalmente, es de índole sexual. Si no, es porque hay problemas en la familia, y quieren salir huyendo. El amor verdadero sabe esperar el momento adecuado, y qué mejor el ejemplo que tenemos de nuestro Dios. En el tiempo oportuno, mandó a su hijo. Al estar en oración, ¿siento tranquilidad al pensar en casarme? Cuando piensas en vivir con esa persona, puedes reflexionar si tienes o no paz. Y ahí el Señor te puede confirmar en oración. Dice Me impactó el caso de una mujer que siempre quería tener novio, pero los pretendientes que tenía no eran de la iglesia. Apareció uno y le aconsejé que le compartiera lo que Dios había hecho en ella, que tuviera dominio propio por un tiempo. Y fue obediente, esperó, este joven vino a la iglesia, se convirtió y hasta fue libre. Es una pareja preciosa, están casados y sirven al Señor. Si no hubiera tenido dominio propio, posiblemente, le hubiera ido mal. Si estás en esa situación, te sugiero que esperes, comparte con esa persona para que puedan tener cosas afines. Había otra mujer que daba fruto, siempre llevaba invitados a la iglesia, pero cuando había un joven que quería algo con ella, se convertía en otra persona, era indiferente, lo trataba de evitar. La comenzamos a ministrar y llegamos a la raíz del problema, que era la imagen que tenía de un hombre. Ayudamos para que fuera libre de poder expresar sus gustos, la ministramos, la logramos restaurar y ahora tiene su matrimonio y sus hijos. Había otra mujer preciosísima, líder, amaba al Señor sobre todas las cosas, pero cuando se trataba de tener relación con un hombre, siempre hablaba mal de él, con una mano era de bendición y con otra, destructora. Si estás en esa situación, puedes recibir ayuda. Tú no puedes ser de doble ánimo, no puedes ser de bendición y de maldición. No puedes estar bien con las cosas del Señor y en lo emocional te vaya mal. El problema no lo tienen las demás personas, sino tú. Y logramos ver todo eso, la ministramos y ella salió adelante, se casó, tiene familia. Otro caso, esta mujer era muy linda físicamente, casi como una modelo, profesional, había sacado varias carreras, pero no podía tener novio y resulta que había sido la receptora de los problemas de su papá y su mamá. Ellos se venían a desahogar con ella. Llegó un momento en que ella no fue libre para recibir bendiciones. Se quedó tan atada que siempre lo que quería hacer es resolver los problemas de los papás. Ellos grandes, con su vida hecha y ella no era libre para tener una relación. Si eres el primero en conocer al Señor en la familia y deseas servirlo, llega un momento en que los problemas que pasan los padres, ya no son tus problemas y uno no lo ve así. Piensa que como uno conoce a Jesús, puede ayudarlos. En el tiempo de novios con mi esposo, yo pasaba así, como zombi; yo quería disfrutar con él las experiencias que tenía de predicar, de salir a predicar a los colegios, emocionarme, motivarlo, porque siempre estaba en el lugar de querer arreglar la relación de mis padres y lo vi hasta muchos años después. Se lo conté al pastor después, y me dijo: “Yo no me di cuenta, no te preocupes”. Yo fui formada, el Señor me restauró, traté de ser una buena novia, pero estaba metida en el problema de mis papás. No pude disfrutar lo que a mí me correspondía. Hay muchos jóvenes que no viven con sus dos padres, casi la mitad de la iglesia. Ahí es donde se comienza a deteriorar todo, por eso es nuestro deber ayudarlos a restaurar eso. Tú te mereces tener un noviazgo, ser feliz, creer en el hombre, en la mujer; creer que te va ir bien en tu relación. No puedes creer que te vaya a pasar a ti lo mismo que a tus padres, tu relación es diferente y es nueva, te lo mereces. El te diseñó precioso, estás entero, completo, tienes el temor de Dios en tu corazón, te lo mereces y eso puede provocar que no te des cuenta de las bendiciones que tiene para ti. Te quiero motivar a que estés consciente que lo que vas hacer de aquí en adelante. |

